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La construcción mediática de la identidad juvenil


La creación de estereotipos producen efectos en los jóvenes para orientar sus conductas en el mercado cultural.

El artículo apunta a analizar el film “A los trece” sobre la construcción mediática de la identidad de los jóvenes; pero antes prefiero hablar de las características de este mundo adolescente.
Para ellos, en esta etapa de crecimiento, la familia pasa a estar en un segundo plano y se entrega a una vida social. Construye sus propios espacios buscando una independencia familiar.
El joven pone en marcha un proceso de identificación. Es importante aquí la pertenencia a un grupo social de pares, en los cuales se da la primera relación de éstos por lo definen espacios y tiempos, compartiendo un universo que se conforma por lo general por miembros de la misma edad y género.
El adolescente en el grupo manifiesta sus intereses y preocupaciones sexuales (que en el seno familiar no lo hace), es decir, que hay un despertar sexual. Comienza a descubrir sus gustos, en cuanto a la música, adopta una forma de vestir, de hablar y de comunicarse con sus compañeros.
En el grupo se expresa la búsqueda de la independencia, un espacio autónomo y contención afectiva. Es donde desconstruyen identidades infantiles heredadas. Esta acción funciona como entidad intermedia entre la familia y el espacio privado.
El joven, en tanto, se ocupa un poco más de su aspecto, comprende que su vestimenta y sus actividades connotan una posición; es decir comunica intenciones y clasifica usuarios, por esto son sensibles ante el juego de miradas y se autoevalúan a través de los que eligen, portan y gustan. Se valoran a través de sus valoraciones y la ansiedad de identificarse los convierte en consumidores de símbolos. Son susceptibles a diversas modas.
Otro aspecto importante en el proceso de identificación es el sistema de escenarios y espacios, también, los ámbitos institucionales, sobre todo aquellos que complementan a la familia y a la escuela. Para el adolescente, la calle incluye terrenos de distinción y de consumo por lo que se sienten convocados.
Se vuelven inquietos y exploradores de los lugares en donde viven y descubren las ciudades a medida que se van descubriendo a sí mismos; se buscan, se descubren y cuando se acerca la adultez, reducen el territorio.
Ellos marcan el lugar, la territorialización, es el espacio donde se da cita el adolescente y los distintos grupos de pares. El joven, como todo individuo, pertenece a un complejo sistema sociocultural del que forman parte, las instituciones y organizaciones reguladoras de la conducta social; y a partir de éstas participa de una realidad simbólica.
Las instituciones funcionan para poner límites a los juveniles, de modelar las conductas, de formar un aprendizaje del orden social establecido. Por ello, el comportamiento es fruto de una asimilación e integración de unos modelos normativos, valorativos, lingüísticos (familia, religión y educación), y también las instituciones comerciales, recreativas, deportivas, entre otras. De esta manera los adolescentes se encuentran ante muchas posibilidades de ser seducidos por un entramado de organizaciones y discursos, entre ellos los medios masivos de comunicación, la publicidad, el mercado, la industria cultural.
Sin embargo, es preciso aclarar, que los bienes culturales son vías de identificación colectiva y ofrecen patrones de identidad. Por eso, los textos gráficos y audiovisuales mediáticos configuran ciertos estereotipos que le son de gran utilidad. Le sirven, a los medias, como un poderoso instrumento de información.
Un estereotipo es una representación repetida frecuentemente que convierte un aspecto complejo en otro simple. Es un modo de categorizar el mundo real, de darle significado a ese universo en vez de otro; y también describe al grupo social resaltando rasgos característicos.
Los medias se asientan en los estereotipos y los refuerzan, siempre y cuando estén en vigencia y funcionando, como los sistemas de creencias, valores, etc., del público y lo utilizan instaurando una referencia a seguir.
Los jóvenes como receptores de los mensajes mediáticos interpretan los textos y los asimilan según lo que representa para ellos. Por tanto, los dispositivos mediáticos tienen un efecto sobre sus conductas, porque en este “ir creciendo”, los adolescentes toman de su entorno marcos de referencia, consumen distintos discursos (verbales, kinesicos, indumentarios, ideológicos, etc.) que van modelando la identidad.

Mundo adolescente
El film “A los trece” trata del ingreso a la adolescente del personaje principal, Tracy es una rubia de clase media, de padres separados y buena alumna, que tiene su grupo de pertenencia. Por otro lado, en el colegio donde asiste conoce a Evie Zamora, la morocha más linda de la escuela, no tiene padres, sino que cuenta con tutores y ha sufrido violencia física.
En la escena donde Tracy que impactada por el vestuario y la forma de ser de Evie, adolescente desinhibida, comienza a descubrir algunos rasgos de su vestuario que debe cambiar. Tracy, en tanto, modifica su ropa y decide interactuar con el grupo de la morocha y, posteriormente, su incorporación.
La interacción entre los adolescente configura un sistema de comunicación, Tracy abandona su grupo y se incorpora a otro. Así va construyendo su identidad juvenil. Experimenta nuevos códigos y valores que no compartía con el anterior núcleo de amistades.
En su nuevo entorno, Tracy empieza a fumar, comete delitos menores, como el robo. Hay una escena clara, la rubia roba una señora su cartera mientras ésta hablaba por teléfono móvil; entonces Tracy y Evie salen a comprar ropa por la ciudad. Pasan por distintos locales, experimentan diversas indumentarias según sus gustos; en este caso la vestimenta indica un valor simbólico en el proceso de elección y de pertenencia.
Las adolescentes pasan horas probándose ropa en los comercios. Tracy deja de ser una niña aplicada en sus estudios y es arrastrada por Evie al consumo de drogas como una búsqueda de nuevas sensaciones. La morocha vive en constante provocación y conduce a su amiga a su primera experiencia sexual.
Los jóvenes buscan una diferenciación social y los grupos funcionan como entidades intermedias, y los programas culturales son una especie de organización interiorizada de los modos de actuar; los adolescentes consumen ropa, salidas, buscando comodidades y satisfacer sus fantasías.
En un plano del film, Evie conduce a colocarse aretes en la lengua y en el ombligo con el fin de parecerse, de imitarse la una hacia la otra.
La territorialización, por otro lado, es como marcar la cancha, es el espacio vital; en el film Tracy compone de significación a su habitación donde guarda sus cosas intimas y secretas. En este cuarto, las adolescentes se comunican sus intimidades y se liberan al consumo de drogas. Y con el paso del tiempo se produce un choque generacional entre Tracy y su madre; sobre todo, en los cambios de conducta, nuevos gestos, que producen una incomprensión en la progenitora.
Las instituciones, en tanto, marcan a los adolescentes y en este caso la escuela. Tracy reprueba sus exámenes perdiendo el año de estudio. Por tal motivo, la madre de la juvenil comienza a ponerle límites en este proceso de crisis identitaria.
La identidad se forma, se va construyendo en la inclusión o no a un determinando grupo de pares. La interacción forma parte del proceso de la autoidentificación de los adolescentes en esta etapa de la vida.
El final de la historia comienza cuando encuentran a Evie con drogas, ella desarrolla una estrategia para culpabilizar a Tracy ante su madre. Se genera una nueva crisis y la separación definitiva de las adolescentes. La ruptura configura un nuevo estadío de la identidad en la acusada, porque el alejamiento representa la capitalización de la experiencia vivida.

Reflexión final
La identidad del adolescente se forma a través de su inserción en las instituciones, con patrones simbólicos y valores que toma de la realidad y de los grupos de pares.
Los medias sedimentan discursos, diseminan imágenes, estética, configuran imaginarios y representaciones sociales por la repetición frecuente del sistema.
Los medias construyen mensajes, éstos contienen estereotipos, es decir una representación de algo o de un grupo. Si bien el estereotipo representa la opinión común de un grupo social, producen efectos que tratan de orientar la desorientación identitaria de los adolescentes. Sin embargo, no es un representación total y acabada del mundo juvenil.
Los mecanismos de dominación y conservación del orden establecido por las élites que construyen estereotipos, están presentes en todas las producciones y circulaciones de los mensajes mediáticos. Por ello, los adolescentes descontruyen estos mensajes, seleccionando, caracterizando los textos (escritos o visuales) que las industrias culturales le ofrecen incesantemente.

Bibliografía
Términos críticos de la sociología de la cultura. Carlos Altamirano, Paidos, Buenos Aires, 2002.
La revolución de los medios audiovisuales, educación y nueva tecnologías. Roberto Aparici, Ediciones De la Torre, II edición, 1996.
Revista Encrucijadas n° 15, UBA, 2002. Marta Varela. Qué ves cuando me ves.
Revista Encrucijadas n° 16, UBA, 2002. Marcelo Urresti. MI vida es mi vida.

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