Nuevo rol. El juez debe ser una persona comprometida con la realidad y no estar atado a los rituales de la ley.
El viernes 19 de este mes, en la Caja Forense, un grupo de jóvenes abogados nucleados en la institución Práctica Alternativa del Derecho (Prade) presentaron la publicación “Transparencia y Democracia de la Justicia en las provincias argentinas. Documentos de Trabajo”, con el prologo del miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni.
El viernes 19 de este mes, en la Caja Forense, un grupo de jóvenes abogados nucleados en la institución Práctica Alternativa del Derecho (Prade) presentaron la publicación “Transparencia y Democracia de la Justicia en las provincias argentinas. Documentos de Trabajo”, con el prologo del miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni.
Sin embargo, el documento aparece a sesenta años de la Declaración de los Derechos Humanos, veinticinco años de democracia sin interrupción, quince años del Santiagueñazo y a siete del Argentinazo. Si bien la obra es el esfuerzo durante dos años con diferentes organizaciones civiles del NOA, es una propuesta para fortalecer el sistema judicial: atento que en los tribunales santiagueños la mayoría de los magistrados son provisorios desde 2004.
Una vez concluida la presentación del libro, se abrió a las preguntas y muchas apuntaron a temas que van más allá del objetivo del encuentro. Por ejemplo, se destacó la necesidad de fijar criterios para el control del juez seleccionado; y cabe recordar que hace unos años el reconocido constitucionalista Quintana dijo que las normas ISO 9000 pueden ser aplicadas para el control de calidad.
La demanda judicial
¿A quién le importa la selección de un juez? Es un interrogante sustancioso en la sociedad porque muchas personas que antes eran indiferentes, y cuando sufrieron la muerte de un familiar cercano, se metieron de lleno a la lucha por una justicia independiente de la política.
Un dato resaltó en el auditorio, la mayoría de las provincias del NOA tiene un sistema judicial inestable y con un paradigma tradicional. Es decir que la independencia del poder está presionada por las mayorías de la democracia. Por el contrario, en Entre Ríos se observa una participación plural para la conformación del Consejo de la Magistratura, una opción más democrática, pues en las provincias del norte se observa que un juez es seleccionado en una entrevista después del examen. Entonces, aquí la entrevista personal tiene más puntaje (50%) y peso que aprobar el concurso de antecedentes y oposición.
Varias voces para seleccionar un magistrado apunta a un concepto nuevo, la multidisciplinareidad. Se trata de un diálogo fecundo entre las ciencias, como el Derecho, la Sociología y la Psicología, por ejemplo. Esta manera permite entender un cambio en el perfil del juez, de profesional capas de comprometerse con la realidad social y apartarse de la aplicación fría de la ley. Un nuevo rol del hombre de la justicia.
Eugenio Zaffaroni dijo que el Poder Judicial es narcisista, se mira para adentro. Por lo cual no permite una crítica de su accionar o cosmovisión. Por eso la múltiple mirada de la realidad hace más fecunda la labor del juez.
Un juez no puede tener la suma del poder, debe ser controlado permanentemente y defender su inmovilidad consagrada en la Constitución. Aunque los Consejos de la Magistratura (en varias provincias) frenan a los malos jueces, pero se tragan el control posterior del magistrado.
Desde Prade se destaca que la independencia del Poder Judicial es un pilar fundamental en la estructura democrática del Estado. Una Justicia independiente requiere del cumplimiento de ciertas garantías o estándares mínimos, entre las cuales se encuentran los mecanismos de selección de jueces. Pero hace falta garantizar los mecanismos de la participación ciudadana y motivarla permanentemente.
Este libro abre el debate en la provincia, pero hace falta pensar en grande: una política judicial para los próximos cincuenta años. Falta instrumentar la Policía Judicial, consolidar equipos de profesionales para trabajar al lado del juez, apuntalar la vocación de los magistrados (que no llegue cualquiera), modernizar los códigos de procedimientos, la política penitenciaria, entre otros.
La demanda judicial
¿A quién le importa la selección de un juez? Es un interrogante sustancioso en la sociedad porque muchas personas que antes eran indiferentes, y cuando sufrieron la muerte de un familiar cercano, se metieron de lleno a la lucha por una justicia independiente de la política.
Un dato resaltó en el auditorio, la mayoría de las provincias del NOA tiene un sistema judicial inestable y con un paradigma tradicional. Es decir que la independencia del poder está presionada por las mayorías de la democracia. Por el contrario, en Entre Ríos se observa una participación plural para la conformación del Consejo de la Magistratura, una opción más democrática, pues en las provincias del norte se observa que un juez es seleccionado en una entrevista después del examen. Entonces, aquí la entrevista personal tiene más puntaje (50%) y peso que aprobar el concurso de antecedentes y oposición.
Varias voces para seleccionar un magistrado apunta a un concepto nuevo, la multidisciplinareidad. Se trata de un diálogo fecundo entre las ciencias, como el Derecho, la Sociología y la Psicología, por ejemplo. Esta manera permite entender un cambio en el perfil del juez, de profesional capas de comprometerse con la realidad social y apartarse de la aplicación fría de la ley. Un nuevo rol del hombre de la justicia.
Eugenio Zaffaroni dijo que el Poder Judicial es narcisista, se mira para adentro. Por lo cual no permite una crítica de su accionar o cosmovisión. Por eso la múltiple mirada de la realidad hace más fecunda la labor del juez.
Un juez no puede tener la suma del poder, debe ser controlado permanentemente y defender su inmovilidad consagrada en la Constitución. Aunque los Consejos de la Magistratura (en varias provincias) frenan a los malos jueces, pero se tragan el control posterior del magistrado.
Desde Prade se destaca que la independencia del Poder Judicial es un pilar fundamental en la estructura democrática del Estado. Una Justicia independiente requiere del cumplimiento de ciertas garantías o estándares mínimos, entre las cuales se encuentran los mecanismos de selección de jueces. Pero hace falta garantizar los mecanismos de la participación ciudadana y motivarla permanentemente.
Este libro abre el debate en la provincia, pero hace falta pensar en grande: una política judicial para los próximos cincuenta años. Falta instrumentar la Policía Judicial, consolidar equipos de profesionales para trabajar al lado del juez, apuntalar la vocación de los magistrados (que no llegue cualquiera), modernizar los códigos de procedimientos, la política penitenciaria, entre otros.
Un dato alentador. Con más inversión pública y privada, instituciones democráticas más sólidas, el camino del crecimiento sostenido recién empiezará. Después vendrá el desarrollo como consecuencia de políticas públicas acertadas.

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