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Alejamiento

Hoy se cumplen 233 años de su nacimiento de José de San Martín. El libertador escribió una carta a Tomás Guido, quien fue hombre de la Revolución de Mayo y secretario de Mariano Moreno. El texto indica Bruselas, 18 de diciembre de 1826. Habla de la desgracia de ser hombre público y la celebre frase, serás lo que hay que ser. También explica la antipatía al hombre como ser humano y la conciencia como un juez.

Cuando deje de existir, usted encontrará entre mis papeles (pues en mi última disposición hay una cláusula le sean a usted entregados) documentos sumamente interesantes y la mayor parte originales; ellos y mis apuntes (que hallará perfectamente bien ordenados) manifiestan mi conducta pública y las razones que me asistieron para mi retirada del Perú. Usted me dirá que la opinión pública, y la mía particular están interesada que estos documentos vean la luz en mis días; varias razones me acompañan para no seguir este dictamen, pero sólo le citaré una que para mí es concluyente, a saber: la de que lo general de los hombres juzgan de lo pasado según la verdadera justicia y lo presente según sus intereses. Por lo que respecta a la opinión pública, ¿ignora usted por ventura que de los tres tercios de habitantes de que se compone el mundo dos y medio son necios y el resto pícaros con muy poca excepción de hombres de bien? Sentado este axioma de eterna verdad, usted debe saber que yo no me apresuraré a satisfacer semejante clase de gentes: pues yo estoy seguro que los honrados me harán justicia a que yo me creo merecedor.

(…) Sin embargo de estos principios y del desprecio que yo puedo tener por la Historia porque conozco que las pasiones, el espíritu de partido, la adulación y el sórdido interés son en general los agentes que mueven a los escritores, yo no puedo prescindir de que tengo una hija y amigos (aunque pocos) a quien debo satisfacer por estos objetos y no por lo que se llama gloria, es que he trabajado dos años consecutivos en hacer extractos y arreglar documentos que acrediten no mi justificación pero sí los hechos y motivos sobre que se ha fundado mi conducta en el tiempo que he tenido la desgracia de ser público; sí amigo mío, la desgracia, porque estoy convencido de que serás lo que hay que ser, si no, eres nada.

(…) ¿Ignora usted que conciencia, honradez, honor… son voces que no han entrado jamás en el diccionario de estos caballeros y de muchos otros tantos que usted y yo conocemos? La conciencia es el mejor y más importante juez que tiene el hombre de bien, ella sirve para corregirlo; pero no para depositar una confianza que nos puede ser funesta.

Estoy viendo que dice al leer ésta que estoy hecho un misántropo; sí mi amigo, lo soy porque para un hombre de virtud he encontrado dos mil malvados.

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