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La suba del costo laboral en la industria se aceleró

Síntesis del informe de IDELAS, UCES. Precipitó la reducción del ritmo de creación de empleos y de horas trabajadas


Daniel Sticco, economista

Después de un virtual estancamiento del ritmo productivo agregado del sector manufacturero entre 2008 y 2009, a tono con la aparición de un escenario de crisis fiscal y financiera en las principales economías maduras, en 2011 se asistió a una notable tonificación. Sin embargo, los datos parciales de 2012 indican que repentinamente se pasó a un estadio de contracción en intensidad variada y sin expectativas de superación en el corto plazo. Con los datos del INDEC, IDELAS-UCES se observa un nuevo período que la próxima reactivación volverá a estar impulsada más por el uso de la capacidad ociosa que por emprendimientos que creen puestos.

“Salvo casos puntuales, como la producción de cigarrillos, la actividad de imprenta y editoriales, la refinación de petróleo y la de equipo de transporte, excluido automotores, el 2011 fue un año de apreciable aumento de la actividad fabril agregada, que redundó en una significativa tonificación del empleo y de las horas trabajadas, en comparación con el modesto desempeño del cuatrienio”, comienza la última investigación del Instituto de Estudios Laborales y Sociales de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Además, el trabajo observó que “producto de la notable dinámica del costo laboral en comparación con la política de contención del tipo de cambio, se intensificó la inversión productiva en varias industrias, fenómeno que contribuyó a potenciar el incremento del rendimiento del factor trabajo”.

Pero considera el estudio que “sorpresivamente, sobre el cierre del último año, y con la confianza que otorgó el claro respaldo a la gestión de gobierno el abultado triunfo electoral para un segundo mandato presidencial por otros cuatro años, comenzaron a instrumentarse medidas de política económica que, en coincidencia con un escenario internacional menos expansivo al que se proyectaba originalmente, pero de crecimiento al fin, provocaron un abrupto cambio de tendencia en los sectores más fuertes”.

Además el IDELAS-UCES “advierte una asignatura pendiente en el mercado de trabajo, puesto que casi todo el esfuerzo del crecimiento fabril se sustentó en la modernización moderada del acervo productivo, y en algunas inversiones de envergadura en la industria terminal automotriz y de autopartes, de alimentos y bebidas, curtiembres, del papel y metálica básica, productos del caucho y plástico y química. Pero salvo en los dos últimos casos, prácticamente no generaron expansión del empleo neto registrado global. De ahí surge que perdió gravitación la industria como fuente generadora de empleos en el total de la economía”.

“Mientras que el índice de producción industrial del INDEC aumentó en nueve años 129,9%, el de obreros ocupados y de horas trabajadas se elevó 44,3% y 46,1%, respectivamente. Así, la elasticidad empleo/PBI industrial fue de 0,35, es decir que por cada punto porcentual de crecimiento de la actividad fabril, la ocupación se incrementó 0,35%. Esa relación se eleva a 0,49% en el caso del salario real”, justifica el análisis privado.

Sin caja no se sostiene la inversión productiva
Al respecto, los expertos de IDELAS-UCES sostienen que “la restricción a la creación de empleos netos, pese a que la oferta global, según la tasa de crecimiento vegetativo de la población es de 1% por año, se explica por el persistente deterioro del margen de rentabilidad de las empresas, en particular de aquellas que no encuentran en los flacos fondos subsidiados que ofrece la política oficial el caudal necesario para encarar proyectos de envergadura”.

Pero también agrega el trabajo que contribuyeron a ese cuadro “la persistencia por más de una década del estadio de default de la deuda pública impuso un cepo a la captación de crédito internacional. Y la política de precios administrados y de creciente presión fiscal en los tres órdenes de gobierno: nacional, provincial y municipal, minaron las perspectivas de crecimiento sobre la base de inversiones de envergadura, salvo casos puntuales de sectores con regímenes ad hoc, como el automotriz, el textil y algunas ramas de pequeñas y medianas empresas”.

“Pero esas actividades también comenzaron a transitar por trabas para su desarrollo y crecimiento, a partir de restricciones que desde comienzos del 2012 se fijaron a las importaciones, incluidos insumos esenciales para la producción, como máquinas y equipos para renovar el acervo productivo, que se sumaron a las “sugerencias” de no retribuir con dividendos a los inversores, en particular del exterior”, explica el informe privado.

Concluye el análisis de IDELAS-UCES que las perspectivas no dejan margen para ser optimistas en materia laboral, porque “las últimas estadísticas del INDEC, correspondientes al cierre del primer semestre de 2012, indican que sobre 12 sectores de actividad un tercio operaba a menos de 70% del potencial técnico, con un mínimo de 58,1% de las terminales automotrices, otro tercio entre el 70 y 78% y el tercio restante por sobre el 80%, con un máximo de 85,9% de las refinerías de petróleo”.

De ahí que prevé que “cuando se logre revertir la brusca desaceleración de la actividad productiva, la primera reacción de las empresas será intensificar el uso de las máquinas y habilitar las horas extras de labor del personal, y sólo después comenzar a ampliar la dotación y pensar en la ejecución de programas de inversión en incremento de la capacidad productiva”.

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