Por José Justel
En octubre de 2012, en la comunidad de San Félix, cerca del
Bobadal departamento Pellegrini, el gobernador Gerardo Zamora no esperaba una
pregunta: cuándo llamará a elecciones provinciales. El primer mandatario bromeó
y dijo que faltaba mucho tiempo.
La reforma de la Constitución Provincial
de 2005 indica, en la cláusula séptima de las disposiciones transitorias, que
el mandato del gobernador que asume su cargo el 23 de marzo de 2009, se
extenderá hasta el 10 de diciembre de 2013. Resulta que Gerardo Zamora ganó las
elecciones de noviembre de 2008, asumió en marzo de 2009 por segunda vez, pero
de acuerdo a la disposición, el jefe de Estado provincial ganó ocho meses y
diecisiete días, claro con la prórroga del ejercicio. Los convencionales
pudieron fijar la extensión y la coincidencia con las elecciones nacionales en
el primer ejercicio, pero decidieron hacerlo para un supuesto segundo mandato
de Zamora. Tal vez una especulación política que, en este caso, todavía no se
conoce cuándo será el llamado a elecciones y la renovación de autoridades de la Provincia.
En la comunidad de San Félix se hizo el Primer Encuentro Latinoamericano
de descendientes de afroamericanos, allí El Blog de Justel consultó a Gerardo
Zamora cuándo iba a realizar la convocatoria; respondió que se haría en el
tiempo correcto, puesto que los mandatos están prorrogados hasta el 10 de
siembre de 2013. “Primero la elección nacional; luego, los cargos
provinciales”, dijo el gobernador, pero no adelantó fecha para este año.
El diario El Liberal, a principios de marzo, realizó una
entrevista a Gerardo Zamora, quien dijo que las elecciones provinciales podrían
coincidir con las nacionales, y sería en octubre próximo. Sin embargo, el mandato
del gobernador concluyó el 23 de marzo de 2013, porque asumió la primera
gestión el 23 de marzo de 2005; aunque por la cláusula transitoria se extiende
hasta el 10 de diciembre. En tanto, el intendente de La Banda , Eduardo “Chabay”
Ruiz, dijo que “una cosa es prorrogar el mandato y otra distinta extender la
convocatoria a elecciones”.
En la provincia existe incertidumbre por la convocatoria a
elecciones. Incluso se habla de un tercer mandato de Gerardo Zamora, no
oficializado, que la
Constitución prohíbe en su cláusula sexta; “el mandato del
gobernador, en ejercicio al momento de sancionarse esta reforma, deberá ser
considerado como primer mandato”. En noviembre 2005, año de la reforma, Zamora
estaba al frente del territorio santiagueño.
En la
Justicia santiagueña se presentó un pedido de
inconstitucionalidad de la cláusula sexta, aunque no existe resolución; en
marzo de 2013 se presentó un recurso de declaración de certeza para conocer si
Gerardo Zamora está habilitado para un tercer mandato. El escrito fue firmado
por Fernando Giménez, referente de Libres del Sur; el socialista Aldo Bravo; el
radical y senador nacional Emilio Rached. Este último está enemistado con el
gobernador santiagueño.
Escenario confuso. Primero, la Justicia no resolvió la habilitación
de Gerardo Zamora para un tercer mandato consecutivo; por otro lado, se
desconoce la fecha de las elecciones provinciales.
Autonomía
Juan Felipe Ibarra, en marzo de 1820, liberó a Santiago del
Estero de las fuerzas tucumanas, pero se formalizó el 27 de abril del mismo
año. A 193 años de la gesta patriótica del caudillo santiagueño y gobernador,
resulta imprescindible reflexionar la figura de la autonomía y el valor
institucional de la
Constitución.
La autonomía provincial fue en 1820 y la Provincia sancionó su primera
Constitución en 1856, tres años después de la nacional. Muchas críticas tuvo
Ibarra a lo largo de la historia política, pero los revisionistas lo consideran
un caudillo, líder federal, pero alejado o por arriba de la ley. En contraste,
Gerardo Zamora mostró su espíritu federal, porque se alineó al expresidente
Néstor Kirchner y después a Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, una
postulación para un tercer mando lo aleja del espíritu de la Constitución.
Gerardo Zamora es un abogado y fue dos veces gobernador de
Santiago del Estero de forma consecutiva. El plan de obras públicas ejecutadas lo
favorece y goza de buena imagen, pero la Constitución lo
limita su pretensión. El caudillo, en la historia, fue necesitado para conformar
el Estado, para defender el territorio, pero después el gobierno democrático
fija reglas de convivencia para el desarrollo local. Estar por arriba de la Constitución
significa ser un caudillo, y en este momento se necesita liderazgo y espíritu
democrático.
La incertidumbre de un tercer mandato, la falta de
alternativa al poder de turno, la maniobra de acomodar la Constitución para
intereses políticos atentan contra el espíritu de la ley máxima.
Apartarse y someterse a la Constitución
configura un modelo de conducta pública para las próximas generaciones. Si está
condición se confirma, la reflexión histórica recordará a Gerardo Zamora como
el precursor del desarrollo y el posjuarismo; de lo contrario, lo encuadrará en
el neojuarismo: la discrecionalidad institucional y, solamente, dejará un
legado de obras públicas, pero endebles bases para el desarrollo económico.

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