Con cinco concejales ausentes no se pudo ratificar el veto
del intendente Miguel Mukdise a la
Ordenanza 319, el cobro del pavimento sancionado en junio de
2012. Según la Carta Orgánica
Municipal, artículo 34 inciso 5, el “veto total” necesita 2/3 de los votos -8
concejales- para que quede firme la norma, de lo contrario es abolida.
La concejal Nélida Carrizo solicitó que se adelante el punto
8, la situación de los monotributistas que trabajan en la comuna; Roxana Ponce
manifestó el punto 10, el veto de la Ordenanza 319. Fue aprobada la última moción.
“Se aprobó la
Ordenanza 319 porque se hacía justicia social”, explicó Ponce,
quien fue presidente del Concejo Deliberante durante el 2012, cuando se
sancionó la norma. La edil solicitó la “ratificación de la Ordenanza 319” . Aunque tuvo su blooper,
indicó una suspensión del pago por “90 días”, cuando en realidad es de 60
jornadas.
El presidente del Concejo, Leonardo Sánchez, dijo que estaba
“apenado”. “Esperaba que la
Ordenanza 319 tocara un poquito la sensibilidad del
intendente (Miguel Mukdise). Pero ratifico mi error por no contemplar lo
social”, reflexionó desde la banca.
Sánchez dijo que los $600 del metro cuadrado de pavimento
“no es la cifra, se debe bajar el costo”, explicó. Los ediles buscarán reducir
el importe entre $200 y $300, pero con una nueva ordenanza.
Livio Olmedo, quien fue el único orador que defendió la Ordenanza 296, sancionada
el 7 de junio de 2012, hizo su planteo. “Vi reconocer errores. No se dibuja una
cuestión en la sesión, porque existe un trabajo en comisión. Aquí no se
calienta la banca”, arengó el médico y ex intendente de la ciudad.
“Se hicieron 200 cuadras de las 600 necesitadas; pero se
creó una Cuenta bancaria para el cobro del pavimento, pero no se recibió
fondos”, acotó Olmedo. La
Ordenanza 296, artículo 6 inciso 4, ordena la creación de una
Cuenta especial para recibir los pagos y construir más pavimento.
Después de los discursos se mandó a votar; a su vez, Livio
Olmedo pidió la votación nominal; pero se obtuvo siete afirmaciones. La
concejal Carrizo pidió abstenerse, aunque debió manifestarlo con anterioridad;
un desconocimiento del reglamento interno. El presidente Sánchez le preguntó si
votaba por la afirmativa o negativa, cuando en realidad debió mandar a votar
por la negativa. Carrizo constató: “Por la negativa”.
Al no obtener los ocho votos para dejar sin efecto el veto,
allí comenzó el problema. Carrizo estuvo del lago del intendente Miguel
Mukdise, porque sus dos hijos trabajan en el municipio.
Roxana Ponce pidió, después de la votación, convocar una
sesión extraordinaria –la segunda del año- para el pasado sábado 11; ese día se
volvió a repetir la historia de los siete votos positivos. Por otro lado, el
vicepresidente segundo del Concejo, Rodolfo Ledesma, tuvo su mea culpa. “Somos
humanos, cometemos errores”.
La sesión terminó a las 11.40, duró una hora. Los temas
restantes pasaron para el jueves 16.
Cuatro concejales estuvieron ausentes con el debido
certificado: Silvia Trejo, Silvia Gómez Aguilar de Nieva, Silvia Leiva Yacono,
José Luis Campuzano.

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