Estimados amigos,
pasé un excelente día del periodista, pero quiero contarles mis avatares en la
profesión, algunos que ustedes no saben. Llevo casi cinco años en la ciudad
termal, por mi retorno de la capital santiagueña, y ejerzo esta profesión tan
hermosa.
Tuve presiones de
algunos concejales, de la esposa del intendente, un hijo de una concejal, pasé
noches sin dormir por brujerías y otras yerbas, pero no podrán frenar mi
espíritu crítico. Tal vez sea el periodista más ataca de los últimos tiempos,
pero sigo adelante por la gracia de Dios.
Hace un mes las
cosas andaban mal, pero me refugié en Cristo Jesús, el Altísimo, allí encontré la
paz; en él, la luz de mis pasos. La protección que necesitaba para seguir
adelante, nunca para atrás. Por ello, soy un simple periodista, pero con gran
dignidad. Mi compromiso es con mis lectores y oyentes, nunca con el poder de
turno.
En Cristo soy
fuerte, sin él no soy nada; Jesús, el amor que no tiene fin. Esta es la lección
que aprendí últimamente, y la comparto.
Un excelente tema
musical resume el escrito, “Bajo presión” de Queen y David Bowie.
“Tomando el pelo/
Patea mi cerebro por el suelo/
Patea mi cerebro por el suelo/
Esos son los
días/
Que las desgracias vienen todas juntas”.
Que las desgracias vienen todas juntas”.
“La locura bajo presión, nos derrumbamos ¿por qué no podemos
darnos otra oportunidad?/
¿Por qué no podemos dar al amor otra oportunidad? ¿Por qué
no podemos dar amor, dar amor, dar amor?/
Dar amor, dar amor, dar amor, dar amor/
Por qué amor es una palabra tan pasada de moda, y el amor te
desafía a tener cuidado/ Para la gente en el filo de la noche; y el amor te
desafía a cambiar tu camino; de preocuparte por nosotros mismos/
Éste es nuestro último baile; éste es nuestro último baile/
Esto somos nosotros bajo presión/
Bajo presión”.

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