Un instructor del juzgado penal local se le ocurrió
la genial idea: llamar a la madre de un delincuente. Sara aceptó la propuesta
porque ama a “Loruco”, pero la sorpresa fue grande.
El instructor quería cobrarse el favor realizado al
delincuente; entonces fió ropa en un clásico comercio de Las Temas. A las
horas, Sara supo que debía abonar $1.700.
Sara es empleada provincial, su hijo fue detenido y
la fiesta le costó el pago al abogado y el regalito al instructor.
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