Indignación.
Cuando roban una escuela los vecinos se indignan. El
25 de noviembre la policía local detuvo a Cristian Ramón Orellana (20) y Julio
César Orellana (23), quienes llevan dos semanas detenidos en la exsecional 40. Sufrieron
apremios ilegales, según dijo una madre, “están pálidos, y el baño no funciona”.
La escuela 247 de Los Mirandas, a 36 km de Las
Termas de Río Hondo, sufrió el robo de dos garrafas, entre otros elementos. El joven
juez Diego Martín Vittar no resuelve la cuestión de fondo, la liberación de los
detenidos, ya que no hubo orden judicial, dijo Sandra, madre de Cristian.
Según la causa, los policías llegaron a Los Mirandas
y detuvieron a Cristian, primero, después a Julio, pero no hubo orden de
detención. Sin embargo, se la ingeniaron con un testigo: un sereno de la
escuela 247. Los efectivos buscaban armas, “ellos fueron llevados a un campo y
tomaron una foto de mi hijo arriba de dos garrafas, impuestas” por los uniformados,
dijo Sandra.
Análisis
Con quince días de detención, sin orden judicial para
privarlos de la libertad, con un abogado defensor que esquiva; con supuesta
prueba policial implantada; sin revisación médica de los detenidos; con testigo
clave que no declara en sede judicial; sin prueba contundente para imputar; es injusto que los pobres paguen la joda
de la industrial judicial.
¡Paren, con los pobres, no!
El joven Cristian Ramón le pidió a la Virgen María
salir para trabajar en la desflorada, muy común en el Norte argentino. Ellos son
pobres y quieren progresar.
El joven abogado Martín Medina les cobra $3 mil por
cada detenido, adelantaron $500, pero las mujeres desconocen las presentaciones
para recuperar la libertad.
¿Cuándo la fiesta del billete la pagan los pobres?
No te dejes engañar con un pobre abogado; buscá a un
periodista de confianza.

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