El Papa argentino.
El Papa Francisco celebró este martes 7 de julio una Misa en
el Parque Bicentenario de Quito, Ecuador. Allí resaltó: “Aquel Grito de independencia
de Hispanoamérica. Ése fue un grito nacido de la conciencia de la falta de
libertades, de estar siendo exprimidos, saqueados, sometidos a conveniencias
circunstanciales de los poderosos de turno”.
El Santo Padre desplegó una idea escrita en la encíclica
Alegría del Evangelio. ¡Cuantos se sienten exprimidos, saqueados por los
gobernantes! El grito de libertad, muchas veces, está retrasado por la falta de
libertades y de independencia económica.
Muchas ciudades como Las Termas de Río Hondo experimentan claudicaciones y pierden la convicción de alcanzar la libertad fracturada.
La frase popular “la necesidad tiene cara de hereje” suele ser una
constante en la ciudad termal. Muchos vecinos tienen necesidad de trabajar y mejorar
su economía; pero ante la ausencia de políticas de empleo, el alto índice de
corrupción, ellos se vuelven herejes, salen de sus principios, valores morales
y ceden ante presión del poder.
Cuando la corrupción se convierte en el pan nuestro de cada
día y las instituciones no luchan por erradicarlas, los vulnerables sucumben
ante el garrote del poder. El grito de libertad cede y el dominio de va
consolidando.
El grito de independencia debe ser el horizonte de los
pueblos. El grito sagrado que brota del Espíritu de Dios, una briza que renueva
las fuerzas del corazón y las piernas se mantienen firmes ante la
adversidad.
La libertad es una conquista y un don de Dios.

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