El sistema del fraude y falta de debate.
Aflojó la tensión en Tucumán después del fallo de la amiga Corte
Suprema de Justicia provincial. Pero varios políticos y periódicos santiagueños
se burlan del perro herido, Héctor "Chabay" Ruiz, y omiten criticas
al zamorismo. Ellos pertenecen al club del oficialismo.
Este club vive del Gobierno, avisa a la corona toda crítica
y después se diseña la maquinaria de desintegración discursiva. El grupo está
para mantener el poder y privilegios, no existe el valor del bien común. Ellos
no están para informar la falta de políticas en educación, empleo, lucha contra
el narcotráfico, entre otras.
Su perfil es servil y está alejado de la inteligencia.
Es increíble el miedo de tumba que existe en cada rincón
provincial. Creo que es importante hacer un abrazo al Poder Judicial
santiagueño, porque está tomado por la política partidaria. No puede ser que en
10 años, sólo fueron presos Héctor Ruiz y Julio Alegre –exintendentes-, y ¿el
grupo de Gerardo Zamora y ministros?
La Provincia vive de giro nacional, si cambia la
presidencia, los santiagueños estarán en problemas. Entre el 70 ó el 80 por
ciento del presupuesto provincial depende de la Presidencia. Se avanzó en obras
de infraestructura, creció el empleo en la construcción, pero faltan políticas
de educación, empleo genuino, todavía no se observa acciones para
industrializar la provincia por zonas. El sistema sanitario adolece en casi
todos municipios, ni hablar del ingreso de los médicos públicos.
Muchos han endiosado a Gerardo Zamora -idolatría-, un pequeño abogado y
si se analiza su trayectoria no pasa de 5 casos judiciales. Es un dirigente
radical devenido en kirchnerista, atendió lo urgente, pero omite trabajar en
los problemas históricos de la provincia: cultura política, promover la cultura
del debate, nivel de ingresos, acceso a la salud, división de poderes, sistema
productivo integrado, lucha contra el narcotráfico y lavado de activos, y la
calidad educativa.
El zamorismo es una fachada que aprovechó la cresta del
kirchnerismo, pero no fue al fondo de los problemas históricos de la provincia.
Es un sistema político que no quiere debatir, porque mostrará su debilidad: la
inconsistencia y falta de transparencia.
Debemos armarnos de coraje, buscar al Señor Jesús, para
enfrentar la corrupción en todas sus formas, porque con ella se quiebra el fin
del Estado. El problema no es solamente Gerardo Zamora, es la historia política
de la provincia y la ciudadanía debilitada. La concentración de la fuerza
pública y económica. Es necesario liberar la creatividad, promover el bien
común, militar en este principio. Cuesta, pero los líderes deben tomar la
decisión de emprender el cambio, complejo y profundo.
Sólo para comenzar. Propongo a los santiagueños no cooptados
formar una mesa para debatir el sistema electoral provincial y el mecanismo de
control; segundo, analizar la Justicia para que emprenda un camino de
independencia.
¡Que Jesús no acompañe en este desafío personal y
comunitario!

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