Señor Licenciado. ¿Cómo se recibió el gobernador y otros
funcionarios?
Por Guadalupe Vázquez
Escándalo en plena campaña: cómo la UADE ayudó al candidato
presidencial por el FPV, Daniel Scioli, a obtener su título universitario a
días de las elecciones.
“Es un escándalo, una truchada por donde se la mire”, dice
un alto funcionario de la universidad que prefiere mantener el anonimato.
Motivos para tanta reserva no le faltan, luego de los llamados intimidatorios
que recibió en su celular para que no dijera lo que sabe. Y lo que sabe es
serio: se habría armado un verdadero sistema para ayudar al candidato
presidencial, Daniel Scioli, a aprobar, en plena campaña, cada materia de la
licenciatura en Comercialización que había dejado trunca hacía décadas.
“Ya de por sí, que le permitieran retomar después de tanto
tiempo y le reconocieran las materias cursadas hace como 30 años es inaudito,
no entra en la normativa de la universidad. Para que tengan una idea, en ese
lapso, el plan de estudios cambió no menos de tres veces. O sea, le están
reconociendo como aprobadas materias que cuando él cursó ni siquiera existían,
y otras que sólo mantienen el nombre porque los contenidos se modificaron
totalmente: él asistió a la facultad previo a la globalización y a la aparición
de internet, ambos hechos que cambiaron de raíz el mundo del marketing”. En la
página web de la carrera se puede leer en letras grandes: “Nuevo Plan de
Estudios 2015”.
Materia libre
Pero la serie de irregularidades no terminan ahí. Varias
fuentes consultadas indicaron que los profesores debían pasarle las preguntas
con anticipación al director de la carrera, y éste se las enviaba contestadas
al equipo de Scioli. Estas preguntas debían limitarse a sólo unas pocas
unidades y no al programa completo. Luego, el examen terminaba siendo casi una
parodia. Así habría rendido en forma libre (o sea, sin tener que cumplir con el
75% de asistencia a clase) las nueve materias adeudadas y en tiempo récord,
algo prácticamente sin precedentes teniendo en cuenta que además debía atender
las urgencias de la provincia que gobierna y los vaivenes de una demandante
campaña electoral. Ni los profesores, ni los estudiantes, conocen un caso
similar. “Las personas que sé que rindieron libre -cuenta Irala- dieron como
mucho cinco materias y dedicándose full time a prepararlas, sin otra actividad
más que el estudio. Además, no es muy común que en un final de una materia
libre las preguntas sean de Multiple Choice (selección de respuestas
múltiples), sino que son a desarrollar en forma extensa y más profunda”.
En la UADE, los exámenes finales constan de una parte
escrita y una oral. En el caso de Scioli, solían tomar la forma de Multiple
Choice. Otra anomalía es que en la mesa examinadora participaban, además del
profesor de la materia, nada menos que el decano de la facultad de Ciencias Económicas,
Jorge Rodríguez, y dos directores de carrera: Ricardo Smurra, de UADE Business
School, y Federico Iñiguez, de la carrera de Comercialización. “Esto es algo
totalmente inusual –indica un profesor- en décadas que llevo en la UADE, nunca
lo vi”. La universidad desmintió que esto fuera algo poco común: “El decano
puede formar parte de una mesa examinadora como cualquier otro docente. Todos
los decanos de UADE son docentes”. Lo que no aclara la institución, pero sí
otras fuentes que trabajan allí es que los docentes que presencien los exámenes
deben estar por lo menos relacionados con la materia. Este ni siquiera es el
caso, ya que los directivos presentes no tienen ningún título relacionado con
el Marketing, sino que son contadores.
Sin embargo, la presencia de las autoridades tendría otra
explicación, según un titular de cátedra, consultado en estricto -off the
record-, quien presenció la escena: “Cuando Scioli estaba por marcar una
respuesta equivocada, ellos le ponían caras como diciendo ‘hmmm, piénselo
bien…’, y así hasta que marcaba la opción correcta”. Luego, el titular de la
materia corregía la evaluación, pero quien ponía la nota no era él, sino, otra
vez, un director. “Y aun así, con toda esa ayuda, no daba, ni con suerte, para
un cuatro, pero le pusieron una nota alta”. Este mismo relato se repite entre
el cuerpo docente consultado en el marco de esta investigación. “Quien se
rehusaba a participar, corría el riesgo de que le bajaran las horas de cátedra,
que es como decir que te bajen el sueldo, porque los profesores cobran por hora
dictada”. Tanto nerviosismo causó el tema, que las autoridades les enviaron a
todos los profesores un mail instándolos a que no mantuvieran ningún contacto
con la prensa. La universidad declinó cualquier comentario sobre la situación
de Scioli, ya que "no brindan información sobre los alumnos". Quien
se abstuvo además de comentar al respecto es Jorge Telerman, actual vocero del
candidato.
Renuncia
De hecho, quien se habría opuesto a la admisión de Scioli
sería el anterior director de la carrera, Carlos Galli, quien renunció (o fue
“renunciado”) en marzo de este año, fecha que llamativamente coincide con la
época en que el gobernador rindió la primera materia. Si bien Galli se negó a
dar detalles y se limitó a declarar que renunció por “motivos personales”,
fuentes de su entorno confirmaron que no toleró tanta desprolijidad y por eso
decidió alejarse luego de 39 años de servicio.
La pregunta que cabe es ¿por qué una institución privada
como la UADE arriesga su imagen pública y su credibilidad académica de esta
manera, generando descontento tanto en el cuerpo docente como en el alumnado?
La respuesta es simple: lobby político. La universidad fue fundada y continúa
siendo comandada -a través de un Consejo Administrativo- por la Cámara de
Sociedades Anónimas. En esta cámara, quien pisa fuerte es la mayor empresa
contratista del Estado: Techint. De hecho, el titular del Consejo Administrativo
y responsable último de las decisiones de la institución es nada menos que un
“Techint boy”, Héctor Masoero. La orden del trato preferencial hacia el
gobernador habría venido directamente de él. Con una notoria ambición política,
Masoero tiene amplia experiencia en empresas de Telecomunicaciones, tema del
que es experto. El hombre de Techint, ex Telecom, apuntaría a un alto cargo en
la Secretaría de Telecomunicaciones, un ámbito que será clave durante la
próxima gestión, por las importantes decisiones a tomar en esta área.
Pero la relación de Scioli con la UADE no se termina ahí. La
universidad presta su sede de Pinamar a la provincia para la capacitación de
las policías locales. Ubicada en uno de los principales y más exclusivos
centros turísticos del país, los costosos terrenos fueron donados por Pinamar
SA a la institución, con la condición de que sólo fueran usados para fines
educativos. A la inauguración fue, desde ya, el gobernador.
Ajeno a la polémica, y eufórico por el reciente título de
licenciado en Comercialización, el candidato presidencial escribió en el
pizarrón del aula donde rindió su último examen: "Papá: tesis 7. Misión
cumplida. 5/10/2015”. Afuera lo esperaba un cocktail que había sido preparado
con anticipación especialmente para él, casi como previendo el resultado
exitoso.
Papeles
El gobernador de la provincia de Buenos Aires no sería el
único “flojo de papeles” en cuestiones de títulos universitarios. El caso más
famoso es el de la mismísima presidente, Cristina Fernández de Kirchner. El
rumor se amplió cuando el constitucionalista Daniel Sabsay, cansado de los
crasos errores jurídicos en los que incurría la primera mandataria, la instó a
que mostrara su diploma, algo que nunca ocurrió. Si bien la Universidad
Nacional de La Plata emitió un comunicado oficial donde señaló que “según todas
las constancias obrantes en esta casa de altos estudios, la señora Cristina
Elisabet Fernández, se graduó en el mes de octubre de 1979, siéndole expedido
el título de abogada el día 10 de diciembre de 1979”, las dudas persisten
porque jamás se registró en algún Colegio de Abogados, condición sine qua non
para ejercer la profesión.
Otro título cuestionado es el del jefe de Gabinete, Aníbal
Fernández, que además de contador, es un reciente abogado por la Universidad
Nacional de Lomas de Zamora. Este caso es más parecido al de Scioli: rumores de
aprietes a profesores para que lo aprobaran sin rendir examen, actas dudosas,
quejas de alumnos que nunca lo vieron cursar. Quien era decano de la carrera de
abogacía de dicha casa de estudios en tiempos en que Aníbal fue estudiante es
el actual Director Nacional Electoral, Alejandro Tullio.
Por el lado de la oposición, otro presidenciable también se
recibió en tiempo récord: el exintendente de Tigre y actual diputado nacional,
Sergio Massa, retomó su trunca carrera de leyes en la Universidad de Belgrano,
luego de 20 años. Le reconocieron las materias cursadas y el resto las rindió
libres. Se recibió con un 9. La entrega del diploma fue, a pedido suyo, un acto
privado, curiosamente llevado a cabo en la sala de reuniones de directorio de
la UB.


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