La lucha continúa.
Por Alejandra Rufail
Sólo pido que pensemos que tipo de mundo queremos para
nuestros hijos, alumnos y para todos los que vendrán. De qué vale colgar
carteles de sabios pacifistas en Facebook o ir a misa todos los domingos,
porque si somos crueles e hirientes con el que está al lado sin pensar en
cuánto podemos afectarlo. Pasé días tan tristes y angustiada y me pregunté mil
veces si merecía pasar por todo eso por pedir una mejora en mis derechos. Y
luego me dije a mi misma, no dejes que nadie te impida ser como sos.
Aun con el enorme provecho que sacan algunos por no salir a pedir
por los derechos del otro; aun con la cultura del "no te metas", aun
con la idea moderna del pensar siempre en el sálvese quien pueda, yo seguiré
siendo fiel a mi idea de cambiar el mundo. De hacerlo mejor. Desde mi minúsculo
e insignificante lugar, enseñaré a mis pequeños que cuando algo es injusto para
el de al lado también debo preocuparme y ocuparme, que aunque nos digan que
somos un 4 de copas y que no podremos luchar contra los poderosos lo intentemos
igual, que aunque la vida sea más cómoda para los cobardes es más noble y más
valioso ayudar a aquellos que quizás no están siendo escuchados.
Vivimos rodeados de gente que intenta destruir con las
palabras, que si creces en algo no se detienen hasta verte nuevamente inferior
a ellos; critican y critican al que intenta algo sin hacer absolutamente nada
por sí mismos, y cuando algunos se rinden, se enferman, se deprimen o se
mueren, esos mismos destructores salen a decir "pobre, era tan
bueno"; una verdadera y total hipocresía.
Después de todo, nadie tiene un cheque en blanco en este
mundo, no sabremos cuánto tiempo estaremos en él. ¡Qué mejor entonces aprovechar
lo que podamos en buenas acciones, aunque algunos no comprendan y nos cueste el
rechazo! No sé si cambiaremos el mundo, pero al menos no aportaremos a la
desidia, a la indiferencia, a la corrupción. Y sobre todo no me habré movido
jamás por los que considero los peores cánceres de la sociedad: la envidia y el
egoísmo.

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