Cuarto domingo de cuaresma.
El Santo Padre reflexionó en el rezo del Ángelus, esta
mañana describió los dos hijos: el pecador, despilfarrador y el que se siente
justo. “Hay un tercer hijo escondido. Es el que no consideró como un privilegio
ser como el Padre y se vació de sí mismo, asumiendo la condición de siervo”,
explicó Francisco el evangelio de Lc 15.
“Este Hijo-Siervo es la extensión de los brazos y del
corazón del Padre. Él ha acogido al pródigo y ha lavado sus pies sucios. Él ha
preparado el banquete para la fiesta del perdón. Él, Jesús, nos enseña a ser misericordiosos
como el Padre”, reflexiona sobre el tercer hijo.
El papa Francisco indicó que Dios tiene un corazón
misericordioso y en “Jesús nos ama más allá de toda medida, espera siempre
nuestra conversión cada vez que nos equivocamos, espera a nuestro regreso cada
vez que nos alejamos de Él; está siempre dispuesto a abrir sus brazos a
cualquier cosa que suceda”.
Cuadro de Bartolomé Esteban Murillo, siglo XVII.

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