Después del viento, un lindo despertar con poesía.
Por José Justel
Endulzas cada mañana,
iluminas cualquier día.
El café está preparado,
tengo algo especial amada mía.
Ven al interior,
ven con tu sonrisa.
Porque tus besos derriten
azúcar todo el día.
Tus ojos dicen todo,
tu cuerpo dibuja el vaso.
Es encantador,
eres fulgor de mi corazón.
Estoy derretido entre tus manos,
siento el calor en tu abrazo.
Tiernos son tus labios,
y suave tu encanto.
Desayuno para dos,
sólo dos.
Pronto empezará la primavera,
corona dulce de nuestro esplendor.

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