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La prudencia política

¡Hola amigos!

Leyendo viejos libros de política encontré uno del fallecido Germán Bidart Campos: “Manual de la Constitución reformada”. Un texto largo pero elocuente.

El constitucionalista Bidart Campos, quien falleció en 2004, enseña que la ética –los medios utilizados para alcanzar un fin- está ligada a la política, pero en la historia siempre hubo extremos: Platonismo, la ética absorbe a la política; y Machiavelismo, la política es más importante que la ética.

Por supuesto, existen posiciones intermedias. Una de esas es la que sostiene el maestro Bidart Campos: la prudencia política.  

El constitucionalista dice que “todo acto humano político cae dentro del orden moral, por lo tanto es conveniente adoptar la prudencia política, según la cual todo acto político debe realizarse tendiendo al bien de la comunidad y debe tolerarse un mal menor para evitar un mal mayor”.

Este espíritu doctrinario puede aplicarse a los linchamientos que ocurren en distintos puntos del país.

El anteproyecto de la reforma del Código Penal Nacional fue un detonante ante la ola de inseguridad y el inoportuno mensaje del diputado Sergio Massa, aunque guste o no, frenó el proceso de cambios y la oposición dijo que necesita otro contexto político y mayor consenso.

¿La inseguridad se reduce con inclusión social o con reformas legislativas (mayores penas)?

Las dos propuestas son necesarias, pero se debe acotar la problemática, buscar consensos, argumentar con firmeza y tener voluntad política.

El país no atraviesa por un Estado débil, como se muestra en los medios masivos; lo que falta es visualizar a los enemigos de la democracia: la corrupción en los poderes públicos, la falta de independencia entre poderes; la concentración del capital, falta de un sistema educativo con equidad, el acceso a la justicia, políticas de empleo juvenil, aunque llegaron tardíamente, un sistema sanitario que articulo entre Nación y las regiones, la lucha sistemática contra el narcotráfico y la impunidad política, entre otras.

La ira de vecinos, el ejercicio de la violencia por mano propia o ejecución de la Ley del Talión, la falta de Justicia, son expresiones en los medios de comunicación.

Claro que hace falta un sistema judicial sin impunidad. Una sociedad con premios y castigos. Los problemas del delito tienen una solución múltiple y no por una sola vía, pero es necesario prevenir, concientizar. La prevención debe ser una política amplia, y cuántos policías son mano de obra barata de los políticos provinciales.

Tuvo que saltar el escándalo de la policía cordobesa y el virus se comunicó al interior.

¿Qué mamá quiere que su hijo sea policía y gane menos de 3 mil pesos? Por supuesto, arriesgando la vida permanentemente. Ni hablar del sistema carcelario, porque allí no se observa a los políticos corruptos.

La igualdad ante la ley es una lucha perenne.   

El ojo por ojo, diente por diente, no es la solución, aunque la indignación crece en el país.

La coyuntura actual necesita una prudencia política, oficial y opositora, para buscar el bien común, como dice Bidart Campos, y tolerar el mal menor (linchamiento) para evitar el mal mayor (la muerte de un ser querido).

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