¡Hola amigos!
Leyendo viejos libros de política encontré uno del
fallecido Germán Bidart Campos: “Manual de la Constitución reformada”. Un texto
largo pero elocuente.
Por supuesto, existen posiciones intermedias. Una de
esas es la que sostiene el maestro Bidart Campos: la prudencia política.
El constitucionalista dice que “todo acto humano
político cae dentro del orden moral, por lo tanto es conveniente adoptar la
prudencia política, según la cual todo acto político debe realizarse tendiendo
al bien de la comunidad y debe tolerarse un mal menor para evitar un mal mayor”.
Este espíritu doctrinario puede aplicarse a los linchamientos que ocurren en distintos puntos del país.
El anteproyecto de la reforma del Código Penal Nacional fue un detonante ante la ola de inseguridad y el inoportuno mensaje del diputado Sergio Massa, aunque guste o no, frenó el proceso de cambios y la oposición dijo que necesita otro contexto político y mayor consenso.
¿La inseguridad se reduce con inclusión social o con
reformas legislativas (mayores penas)?
Las dos propuestas son necesarias, pero se debe acotar
la problemática, buscar consensos, argumentar con firmeza y tener voluntad
política.
El país no atraviesa por un Estado débil, como se
muestra en los medios masivos; lo que falta es visualizar a los enemigos de la
democracia: la corrupción en los poderes públicos, la falta de independencia
entre poderes; la concentración del capital, falta de un sistema educativo con
equidad, el acceso a la justicia, políticas de empleo juvenil, aunque llegaron
tardíamente, un sistema sanitario que articulo entre Nación y las regiones, la
lucha sistemática contra el narcotráfico y la impunidad política, entre otras.
La ira de vecinos, el ejercicio de la violencia por
mano propia o ejecución de la Ley del Talión, la falta de Justicia, son
expresiones en los medios de comunicación.
Claro que hace falta un sistema judicial sin
impunidad. Una sociedad con premios y castigos. Los problemas del delito tienen
una solución múltiple y no por una sola vía, pero es necesario prevenir,
concientizar. La prevención debe ser una política amplia, y cuántos policías son mano
de obra barata de los políticos provinciales.
Tuvo que saltar el escándalo de la policía cordobesa
y el virus se comunicó al interior.
¿Qué mamá quiere que su hijo sea policía y gane
menos de 3 mil pesos? Por supuesto, arriesgando la vida permanentemente. Ni
hablar del sistema carcelario, porque allí no se observa a los políticos
corruptos.
La igualdad ante la ley es una lucha perenne.
El ojo por ojo, diente por diente, no es la
solución, aunque la indignación crece en el país.
La coyuntura actual necesita una prudencia política,
oficial y opositora, para buscar el bien común, como dice Bidart Campos, y tolerar
el mal menor (linchamiento) para evitar el mal mayor (la muerte de un ser
querido).


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